jueves, 22 de julio de 2010

Mi cumpleaños







El día cinco de octubre de dos mil nueve, cumplí cuarenta y ocho años. Mi Tony me organizó una fiesta sorpresa. En complicidad con mi hija y en su casa, reunió a mis amigos más queridos y nos la pasamos genial. Betina preparó las viandas, entre las que degustamos una riquísima birria, asado de puerco, picadillo, nopalitos, frijoles refritos y ya ni recuerdo qué más. Se lució mi niña con la comida, todo estuvo delicioso. Yo no me esperaba ser tan festejada, fue un domingo, un día antes del cinco, llegamos a casa de mi hija y todo estaba preparado, como si fuera un banquete en grande, con mesas, manteles, sillas, todo super bonito. Fueron llegando los amigos, de uno en uno, y a cada uno de ellos que entraba, mi sorpresa aumentaba. Tony sacó los teléfonos de mi celular y les estuvo llamando con tiempo para avisarles y así se reunieron los más queridos amigos que nunca imaginé juntar en mi cumpleaños.
Entre ellos estuvieron mis compadres Elia y Rodolfo, Thelma y Luis Valdéz, Silvia Báez y su esposo Jorge, Lulú y Sergio, Juan Carlos, Bernardo, Memo, el "perriatra" de los "niños de cuatro patitas", Mario y Giovanni, Eli, Elsita, Iris, Lorena Monreal y mi queridísima Dolores Hernández. Desde luego estuvieron también mis hijos preciosos Jaime Isaac y Daniel Orlando. Mi querido Tony sabe lo que amo en la vida y no pudo darme mejor sorpresa. Él nunca sabrá bien lo que yo valoro todo lo que hace por mí siempre. Cuando casi todos se habían retirado, y solamente quedaban Bernardo y Juan Carlos, mi Tony puso una presentación fotográfica que me hizo a manera de obsequio. Puras fotos de esta loquilla, unas de cuando era niña y luego de casi todos los "looks" que he traido, puesto que me encanta cambiarme el color y forma del cabello. El fondo musical que usó fue el de la canción "Mujer" de Los Rancheros. Está hermosa y disfruté muchísimo ese día. Soy muy afortunada.

De nuevo al hogar de las palabras

Releo todo lo que escribí hace ya muchos meses, y no sé porqué dejé de escribir. Este espacio tan mío, tan dispuesto para que imprima todas las palabras que me salgan, las que yo elija. Quién sabe cómo nos vamos desviando...
Pero ya estoy aquí de nuevo, en casa, en la casa de mis palabras.
Voy a procurar reseñar lo más importante que he vivido, ilustrándolo con fotografías, como solía hacerlo. Me siento un poco fría y con los dedos tiesos, pero aquí voy de nuevo.