martes, 29 de septiembre de 2009

Un minicuento de cumpleaños


El día de ayer cumplió años una de las mejores amigas de mi hija. Durante años las he visto reir y llorar juntas, compartir estudios, diversión y responsabilidades. Aquí un pequeño obsequio a Lorena Monreal, con mucho cariño.


MARENA
La princesa de la alegría
Cuenta el sonido sordo de los caracoles cuando atento escuchas su secreto, que un 28 de Septiembre en la cúspide del alba, en el fondo del mar, una ostra soberana abrió sus fauces y de éstas, entre miles de cristalinas burbujas, emergió triunfante una sirena recién nacida.
Sus ojos brillaban como un sol multicolor a través de las olas, su sonrisa fue poderosa, cual relámpago en la garganta de la tormenta, roja como el ramaje de los corales y entonces el buen Neptuno bendijo para toda la eternidad a la niña, la proveyó de piernas y le otorgó el Don de la Alegría Perpetua. Entre dos tritones la arrojaron al aire. Fue ahí donde siete gaviotas capturaron el vuelo sin alas de la pequeña Marena y la depositaron delicadamente en la playa.
La chiquilla, sonriendo, con una perla y una pluma de gaviota entre sus deditos, fue recogida por una bondadosa aldeana que la crió junto a sus otros hijos.
No recordaría la princesita por mucho tiempo el Don proveído por el mar y sus creaturas, sería hasta que derramara las lágrimas contenidas en una ostra gigante por siete ocasiones, que encontraría la razón de su vida: llevar alegría permanente a todos a su alrededor y vivir en el centro de la misma. Entonces quedaría convertida en mujer para siempre.


Feliz cumpleaños, querida Lorena.

lunes, 28 de septiembre de 2009

El espíritu y la técnica.




Dar masaje es una labor más allá de tocar, sobar, acariciar. Es una experiencia única, para quien lo da y quien lo recibe, es una comunión espiritual en donde el sanador recibe a la par las bendiciones universales del masaje. Estudié Masoterapia y técnicas Holísticas en el año 2002. Recibí masajes y aprendí a darlos. Fueron varios años de estudio y práctica, de labor social y turnos agotadores sin recompensa económica, pero fueron experiencias fantásticas que aportaron a mi vida calidez y buenas amistades. Recuerdo con cariño a Juani, a Lidia, a Blanquita y a tantas otras compañeras de estudios, a la doctora Rosario Villaseñor y su hijo Christian. Luego hubo tiempos sabáticos que ocupé en mi salud, posterior a eso volví al mundo Holístico laborando en el Alfa Spa de Fabiola de quien también conservo un maravilloso recuerdo, al igual que de la no menos simpática y agradable Montserrat, dueña del siguiente Spa (MiSpacio) en que también colaboré. De ahí me dediqué a la masoterapia por mi cuenta, a la enseñanza de las técnicas a distintas personas, y fue precisamente ahí que supe cuanto disfrutaba compartir los conocimientos, enseñar. Estoy ahora en camino de recomenzar estas vivencias. Voy a reiniciar un curso de Masoterapia. Sé que las personas que aprendan junto conmigo, experimentarán el goce de dar, que repito, es el inicio de la sanación del espíritu de ambas partes.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Mención honorífica al amigo poeta Daniel Baruc Espinal Rivera.

POETA PERUANO CARLOS GARRIDO CHALÉN GANÓ PREMIO MUNDIAL DE LITERATURA “ANDRÉS BELLO” DE VENEZUELA El laureado poeta peruano, Carlos Garrido Chalén (57), autor de una quincena de obras publicadas, postulado al Premio “Miguel de Cervantes” de España, se adjudicó en forma unánime, el Premio Mundial de Literatura “Andrés Bello”, Versión Poesía, 2009, de Venezuela, con su poemario “Un Ángel en el Edén”.Pepe Sánchez Hernández de Cuba, obtuvo el segundo lugar, con su obra:” Piratas en el alma” y Jorge Gómez Jiménez de Venezuela, el tercer lugar con su poemario: ”Los temblores del mundo”. Menciones Honrosas fueron concedidas a los poetas: Norberto Arturo Cid y Violeta Eugenia Cabral, de Argentina, Alfredo Espinoza Ferrando y Patricia Arraya de Chile; Joseph Berolo Ramos de Colombia, José Valle Valdés de Cuba, Sebastián Endara de Ecuador, Rene Cruz Mayorga de El Salvador, Adolfo Caballero Girado de España, Ernesto Kahan de Israel, Demetrio Fábrega de Panamá, César Mejía Lozano de Perú, Daniel Baruc Espinal Rivera de República Dominicana, Raúl Pérez Cobo de Estados Unidos; Hilmar de Constant, Alberto José Pérez, Carmen Cristina Wolf, Gladys Revilla Pérez. Juan Vizcaino Nájera y Luis Gilberto Caraballo de Venezuela.

Felicidades Baruc, bien merecido.

Poemario Espacios











Una de las cosas más difíciles que hay cuando haces un libro, aparte de escribirlo, por supuesto, o armarlo, (editarlo), son los comentarios y opiniones. Las hay muy variadas, desde la de tu mamá que te dice que el texto está “muy bonito, pero luego me lo explicas”, hasta quien te sugiere que elimines tal o cual parte por carecer de lo que se considera infaltable en la estructura para elevar el valor del trabajo o corregir errores. Todos los comentarios son bienvenidos. Toda opinión es válida y todo consejo es aceptado y sometido a revisión. Al final, uno es quien decide qué cambio o mejora efectuar en el libro. De igual manera, todos se agradecen, por el tiempo dedicado al análisis, la intención y la labor. Todo cuenta. Mi libro El día Bético fue el primero, luego escribí Voces Minerales, que atesora una cuarta de forros del poeta Oscar Wong y que espero pronto se publique; y al terminar éste, allá por el año 2002, escribí los poemas que conforman el tercero, que se llama Espacios. Pensé reseñarlo aquí, comentar algunos eventos durante la escritura de los poemas o los motivos que provocaron tal o cual verso o metáfora. Haré algo mejor, colocaré imágenes y un poema. Pero parece que en mi tarea de algunos años, el tallereo sobre la misma de poetas como: Saúl Ibargoyen, el mismo Oscar Wong, Roberto Maldonado Espejo, Mainor Arias, Jael Martínez, Lourdes Falcón, Bernardo Chapa, Juan Carlos López, Hugo Chávez, Daniel Baruc, y algunos más, (me disculpo en caso de omisión), no luce y mis poemas parecen con escaso tallereo. Salvo discrepancias, habrá que facetar más la pieza, ya que se encuentra sufriendo de opacidad (aparentemente). Pero las opiniones nos sirven principalmente para crecer, por lo que hoy me encuentro enormemente engrandecida y con más deseos de compartir mi oscura y diferente manera de ver las cosas, nombrar al mundo con otra voz, no mejor, no peor, una distinta solamente, que corre el mismo riesgo que las convencionales, de toparse con personas a quienes no habrá de gustar. Se agradece de cualquier forma.
ANTOJO DE ESCRIBIR

Escribir es fantasear muy adentro
a ojos clausurados
apretando los puños a mansalva
Es pluma que irrumpe en el papel
en defensa propia.
Es contraer el pecho
y someter a los demonios
desjugando cada sección
del purgatorio interno.
Es tachar doscientas veces
las cien hojas arrancadas
y lavarse bien los ojos con tinta
para volver a empezar.
Escribir a capricho
es montar en dedos briosos que reparan
y deleitarse en el regusto sanguíneo
del poema domado.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Edición de libros 4. Errores y consejos útiles. (Fotografías)







Cuando decidimos mi esposo y yo elaborar la tercera edición de mi libro, toda la labor estuvo llena de contratiempos y peripecias. Los más notables fueron la compra del papel para las portadas de un tamaño de 5 milímetros menor de lo que debimos haberlo cortado. Es muy importante considerar el papel que se necesita de más según el lomo del libro. Es preferible que sobre, ya que se puede cortar el sobrante, pero agregar, nunca.
Otro de los detalles que nos sucedieron, fue la impresión. Nosotros hasta compramos una impresora, ya que no contabamos con una. Cuando elegimos la que consideramos idónea, fue una laser en blanco y negro, para el fin requerido estaba bien. Lo que no sabíamos es que las impresoras laser tienen un toner que imprime un teñido con polvo de carbón prensado con un rodillo-plancha de calor. Éste permite que el polvillo se adhiera al papel, tiñéndolo. Pero... no todos los papeles están diseñados para tal impresión. Y desafortunadamente el papel que yo elegí, era de éstos. El toner no impregnó los poros del papel y las portadas destiñeron. Sufrimos una desilusión muy grande cuando a la hora de encuadernar o colocar las portadas, éstas comenzaron a soltar polvo y mancharse. El desperdicio fue grande también.
Pero dicen que echando a perder se aprende y no nos volverá a suceder.

Edición de un libro 4. Pegado de Portada. (Fotografías)











Luego de que el lomo del libro está protegido ya con la cintilla de papel (yo uso el mismo papel que usé para las hojas que conforman el libro), se les coloca la portada. Se corta considerando la vuelta del borde del lomo, aún cuando se toma en cuenta, muchas veces sobresalen las hojas. Yo mandé cortar las portadas dejando un margen de cuatro milímetros para el lomito, pero me faltó, debí haberle dado casi el doble. De cualquier manera tienen arreglo, porque a la hora de refilar (cortar las orillas con una guillotina para emparejar), ahí se ajusta y se perfecciona el acabado. La portada se mide para marcar el espacio del lomo con una pluma sin tinta o algún artefacto como un punzón para marcar sin que se rompa o se tiña. Ésto tiene la finalidad de permitir el fácil doblez y marcado del lomo para lucimiento del mismo. Una vez marcado se dobla, se engoma con pegamento blanco el lomo y medio centímetro de cada lado, cubriendo la cintilla de papel y se procede a colocar la portada. Se dejan secar muy bien. Posterior al secado, a mí me gusta marcar la parte frontal con la pluma sin tinta para que cuando se abra el libro, éste tenga flexibilidad. El paso final es llevar los libros a refilar a algún sitio en donde se cuente con guillotina profesional ya que las de oficina o caseras no tienen el filo suficiente y solamente "machucan" el papel, lastimando seriamente los libros.
Una vez refilados, los libros están listos para disfrutar de su lectura.

Edición de un libro 4. Acabado del cuerpo del libro. (Fotografías)







Antes de colocar la portada, el cuerpo del libro debe llevar un acabado para proteger a ésta de la grapa aunque esté afinada a golpe de martillo. Con este fin, se recorta una tira de papel lo suficientemente delgada que no sea visible cuando se abra el libro para leerlo, pero lo suficientemente ancha para que cubra las grapas. Se pegan perfectamente bien al lomo del cuerpo del libro con pegamento blanco y se dejan secar perfectamente.

Edición de un libro 4. Afinar las grapas. (Fotografías)











Cuando los cuerpos ya están engrapados, las grapas quedan imperfectas, con las puntas sobresaliendo del borde. Para emparejarlas, se golpean fuertemente con un martillo de una por una. Yo coloco una hoja encima de la grapa y luego la golpeo, porque a veces los martillos manchan el libro porque están oxidados (como el mío que está muy viejito) o por la misma fuerza del golpe, se ensucia de gris (como polvo de fierro o algo así). En esta parte se requiere de mucha paciencia.

Edición de un libro 4. Engrapado (Fotografías)







Los libros engomados sostienen bien sus hojas, pero a veces cuando tienen ya mucho tiempo los libros de elaborados, las hojas se sueltan; para asegurarse que nunca se van a deshojar, a mí me gusta engraparlos. Mi padre, que los hacía muy hermosos y detallados, los cosía con hilo y aguja, perforándolos primero con un clavo delgado y martillo. Yo vivo en una época más práctica, así es que recurro a la engrapadora. Le coloco dos, que atraviesan perfectamente el cuerpo del libro ya que éste no tiene demasiadas hojas (34 en total). Apenas alcanzan a asomar las puntas, pero quedan muy bien.

Edición de un libro 4. Separado. (Fotografías)






Cuando el paquete completo de libros está perfectamente seco, (el pegamento), se separan con una navaja, exacto o un cuchillo delgado, procurando que salgan completos. Esta parte debe efectuarse con cuidado porque se corre el riesgo de rasgar las hojas.

Edición de un libro 4. Fotografías del engomado




Es la parte más simple de todo el procedimiento. Solamente se colocan todos los cuerpos de libro debidamente compaginados, incluidas las hojas en blanco, una al principio y otra al final, se alinean lo mejor que se pueda, tratando de que todos los bordes coincidan para que queden parejos. Con una brochita se les aplica una o dos capas de pegamento blanco, dejando secar entre una y otra.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Edición de un libro 3.











Finalmente fuimos a Lumen el jueves por la tarde. Apenas llegamos a tiempo, cerraban en diez minutos y ya no querían aceptar la solicitud de corte, pero con buenos argumentos y amabilidad, Tony y yo logramos que el muchacho cortara las hojas. El corte se hizo exactamente a media carta, quedando así el libro listo para compaginar. Luego de ahí, en medio de un tremendo aguacero, nos dirigimos a la presentación de un libro en la Galería Regia para luego encaminarnos al Café Brasil a la lectura de todos los jueves. Salimos de ahí ya tarde y de regreso en casa, continuamos con el trabajo pendiente. Compaginamos entre los dos el libro por partes. Separamos hoja por hoja en paquetes de 42, repartidas éstas sobre la cama, una mesa y el escritorio, y de ahí comenzamos a reunir de una por una las hojas que conforman las tres partes del libro, sin olvidar una hoja en blanco al principio y al final, en total 34. Al cabo de tres horas y media, los libros están ordenados, revisados y en un paquete completo, uno sobre otro para comenzar a engomar el lado de los lomos. Esto se hace mediante una brocha con pegamento blanco. Deben quedar lo más parejas posible para que las hojas se peguen todas y colocar algo pesado sobre ellas para que se sequen uniformemente . El paso siguiente será separar los libros con una navaja o exacto para colocarles las grapas que reforzarán la unión de las hojas ya engomadas y evitarán que el libro se rompa o se deshoje con el tiempo y el uso.
Hasta aquí vamos.

Edición de un libro 3. Fotos del desperdicio de papel.




Así quedaron las hojas desperdiciadas por los errores de impresión,
las manchas de tinta por falta de toner y las que se atoraron.

Edición de un libro 3. Fotos de las hojas ya cortadas.






Así trajimos las hojas impresas ya cortadas a
la casa.
Paso siguiente, compaginar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Edición de un libro 2.
















Sigo con la tarea de elaborar libros. Hoy hace una semana que trabajo casi sin descanso en esta labor, con ayuda de mi querido esposo Tony (hacemos una buena mancuerna), el proceso ha sido muy cansado. Hace años que había perdido el archivo de mi poemario, ya que le entró un virus a mi compu y perdí mucha información. En esta ocasión lo tuve que copiar de una página de internet en donde se encuentra publicado, la de Bernardo Chapa, clubdebrian punto com, misma que divulga literatura local y universal. Así es que lo copié en un archivo de word y me dí a la tarea de acomodar los poemas a hoja horizontal doble, lo que no fue fácil. Hay veces que la computadora es como un caballito bronco, repara y no se deja domar, duré casi doce horas en las que apenas me levanté de mi asiento para comer y tomar breves descansos. Ya que más o menos quedó, desde la falsa portada, dedicatoria, prólogo, inicios de capítulo, poemas en orden (uno en cada página y a la misma altura y márgen), que por cierto, los márgenes de word parecieran tener vida propia, se mueven cuando y a donde les da la gana y te hacen ver tu suerte, mueves uno y se te desacomoda todo el libro; arreglé el índice y un error en el acomodo de un poema que en la revista de brian aparecía en la página 43 cuando realmente correspondía a la 53. Luego la página de la aclaración de que: "Este libro se terminó de imprimir..." para finalmente volver a diseñar la portada. Fiuuuu, ya quedó. Originalmente pensaba ir al ciber de unos buenos amigos, Carolina y Efraín, a imprimir y reproducirlos, pero Tony consideró que era mejor comprar una impresora y trabajar aquí, para no interrumpir tanto la actividad siempre abultada y agotadora de los queridos Caro y Efra, por lo que el domingo fuimos a comprarla. Encontramos una laser en blanco y negro, económica y muy util. Ya había ido el pasado miércoles a la papelería Lumen a comprar el material necesario: papel cultural ahuesado de 90 grs. en pliegos de los que se obtienen 8 hojas de tamaño carta, cartulina pergamino color marfil y arena (me gustaron ambos colores y no pude decidirme por uno solo); en total compré seis pliegos de los que me saldrán como cuarenta portadas y solicité ahí mismo el corte por el que te cobran 19 pesos. Tuve mucha suerte, porque el papel cultural estaba en oferta, tenía un 48% de descuento, por lo que solicité el doble de hojas. El corte de éstas no me lo cobraron porque la compra fue mayor a cien pesos. Las portadas fueron cortadas en tamaño carta más 4 milímetros de largo para el lomo. El día que compré el material, salí entusiasmada de la papelería rumbo al taller de encuadernación de Caro y Efra con la intención de elaborar un par de libros para obsequiar esa misma noche en una lectura a dos compañeros escritores. Llevaba en mis manos un preciado obsequio de mi buen amigo Bernardo, el domie original de mi libro, que él había elaborado hace algunos años cuando se me perdió mi archivo. Llegué con los muchachos dispuesta a reproducir las copias pero oh sorpresa, cuando habíamos fotocopiado alrededor de quince hojas, nos dimos cuenta de que los números de las páginas no concordaban y era imposible compaginar. Salí decepcionada y con las manos vacías. No pude regalar nada a nadie. Pero todo eso fue el detonador para ponerme las pilas y reiniciar con optimismo este maratónico camino del que llevo la mayor parte recorrida. Le llamé a Bernardo luego de que elaboré mi nuevo archivo en word durante toda esa noche, para que me orientara sobre el proceso de impresión para que concuerden los números de la página frontal con la de atrás, pero me dijo que le enviara el archivo de word y que lo pasaría a publisher, que es un programa adecuado para el armado de libros. Lo envié a medio día y lo recibí esa misma noche, debe haber sido agotador para mi compañerito la labor de pasarlo de un programa a otro, cosa que agradezco infinito. Anoche Tony y yo nos quedamos despiertos hasta las seis treinta de la mañana otra vez, imprimiendo. Y se hizo el día, pero completamos veinte cuerpos de libro con todo y portada. Falta cortar, compaginar, engrapar, engomar y empastar. Pero que eso será lo menos complicado. El proceso de ordenar los poemas en publisher, como Bernardo nos envió el archivo, no funcionó. Al imprimir las páginas no coinciden nuevamente, pierden la secuencia y el programa los envía como le pega la gana a la impresora, por lo que mejor usamos mi archivo de word, el que me tardé 11 horas en acomodar la otra noche que tampoco dormí nada y luego de varias caidas y tropezones, de imprimir y desperdiciar como treinta y cinco hojas (tal vez más, sin exagerar), finalmente ya tengo los 20 paquetes listos para el paso siguiente. De ser posible, esta tarde podré llevar a cortar por la mitad el grueso de los cuerpos en la guillotina de Lumen, para dedicarme a la compaginación. Me siento tan agradecida con mi precioso esposo por su paciencia y la interminable resistencia que tiene con el trabajo árduo y mi desesperación. No sé qué haría sin él. Es mi punto de equilibrio. Así seguimos con esta historia.

lunes, 31 de agosto de 2009

Edición de un libro.
















Quien piense que editar un libro de forma artesanal es cosa difícil, se equivoca, quien piense que elaborar un libro es cosa simple, se equivoca también. Es laborioso y de mucho detalle, de cuidados extremos en la mínima pequeñez. Es mucho, pero mucho trabajo. Desde hace una semana me dí a la tarea de reeditar mi libro El día Bético y otras jornadas, mismo que publiqué en el año 2000 en la Casa de la Cultura de Nuevo León y cuya segunda reimpresión, se presentó en el año 2001 en la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León en el mes de octubre durante el Ciclo: Miércoles Literarios. Al igual que en esta ocasión, entónces, ambas veces, la elaboración del poemario fue de manera artesanal. La forma es la siguiente: Una vez terminados de seleccionar los poemas a publicar, se ordenan en algún programa de computación adecuado (nada más tardado y complicado) y se imprimen. Luego se reproducen en fotocopiadora o impresora y se cortan las hojas del tamaño adecuado para formar el cuerpo del libro. Paso siguiente, se compaginan hoja por hoja para darles el orden consecutivo según la numeración y el índice y se engoman los lomos, se engrapan y se encuadernan con la portada previamente impresa y cortada del tamaño necesario. Una vez pegados y secos, se llevan a refilar, o sea cortar de las orillas en una guillotina profesional para que queden todos parejos y listo. ¿Parece fácil? Te invito a probar suerte en el mundo de las letras y la edición, ven y forma parte del club de los que amamos la poesía y la escritura.