
El día de ayer cumplió años una de las mejores amigas de mi hija. Durante años las he visto reir y llorar juntas, compartir estudios, diversión y responsabilidades. Aquí un pequeño obsequio a Lorena Monreal, con mucho cariño.
MARENA
La princesa de la alegría
Cuenta el sonido sordo de los caracoles cuando atento escuchas su secreto, que un 28 de Septiembre en la cúspide del alba, en el fondo del mar, una ostra soberana abrió sus fauces y de éstas, entre miles de cristalinas burbujas, emergió triunfante una sirena recién nacida.
Sus ojos brillaban como un sol multicolor a través de las olas, su sonrisa fue poderosa, cual relámpago en la garganta de la tormenta, roja como el ramaje de los corales y entonces el buen Neptuno bendijo para toda la eternidad a la niña, la proveyó de piernas y le otorgó el Don de la Alegría Perpetua. Entre dos tritones la arrojaron al aire. Fue ahí donde siete gaviotas capturaron el vuelo sin alas de la pequeña Marena y la depositaron delicadamente en la playa.
La chiquilla, sonriendo, con una perla y una pluma de gaviota entre sus deditos, fue recogida por una bondadosa aldeana que la crió junto a sus otros hijos.
No recordaría la princesita por mucho tiempo el Don proveído por el mar y sus creaturas, sería hasta que derramara las lágrimas contenidas en una ostra gigante por siete ocasiones, que encontraría la razón de su vida: llevar alegría permanente a todos a su alrededor y vivir en el centro de la misma. Entonces quedaría convertida en mujer para siempre.
Feliz cumpleaños, querida Lorena.
