Dar masaje es una labor más allá de tocar, sobar, acariciar. Es una experiencia única, para quien lo da y quien lo recibe, es una comunión espiritual en donde el sanador recibe a la par las bendiciones universales del masaje. Estudié Masoterapia y técnicas Holísticas en el año 2002. Recibí masajes y aprendí a darlos. Fueron varios años de estudio y práctica, de labor social y turnos agotadores sin recompensa económica, pero fueron experiencias fantásticas que aportaron a mi vida calidez y buenas amistades. Recuerdo con cariño a Juani, a Lidia, a Blanquita y a tantas otras compañeras de estudios, a la doctora Rosario Villaseñor y su hijo Christian. Luego hubo tiempos sabáticos que ocupé en mi salud, posterior a eso volví al mundo Holístico laborando en el Alfa Spa de Fabiola de quien también conservo un maravilloso recuerdo, al igual que de la no menos simpática y agradable Montserrat, dueña del siguiente Spa (MiSpacio) en que también colaboré. De ahí me dediqué a la masoterapia por mi cuenta, a la enseñanza de las técnicas a distintas personas, y fue precisamente ahí que supe cuanto disfrutaba compartir los conocimientos, enseñar. Estoy ahora en camino de recomenzar estas vivencias. Voy a reiniciar un curso de Masoterapia. Sé que las personas que aprendan junto conmigo, experimentarán el goce de dar, que repito, es el inicio de la sanación del espíritu de ambas partes.
lunes, 28 de septiembre de 2009
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Betty:
ResponderEliminarSi editas un libro acerca de eso, guardame uno.
Yo también quiero uno, ya te estoy leyendo , querida Betty!
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