viernes, 11 de septiembre de 2009

Edición de un libro 4. Engrapado (Fotografías)







Los libros engomados sostienen bien sus hojas, pero a veces cuando tienen ya mucho tiempo los libros de elaborados, las hojas se sueltan; para asegurarse que nunca se van a deshojar, a mí me gusta engraparlos. Mi padre, que los hacía muy hermosos y detallados, los cosía con hilo y aguja, perforándolos primero con un clavo delgado y martillo. Yo vivo en una época más práctica, así es que recurro a la engrapadora. Le coloco dos, que atraviesan perfectamente el cuerpo del libro ya que éste no tiene demasiadas hojas (34 en total). Apenas alcanzan a asomar las puntas, pero quedan muy bien.

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