
Luego de muchos devenires, se llegó el esperado día de la graduación de mi hijo Jaime Isaac. A sus 24 años, habiendo pasado muchos afanes y algunos sinsabores, habiendo trabajado para pagar sus colegiaturas aunque en algunos momentos se atoraba y nos esforzábamos para ayudarle, habiendo vivido en el trayecto, el fallecimiento de mi padre, el cambio de casa, sufrimientos personales de él con amigos perdidos, con su novia, emociones y problemas cotidianos propios de su edad, al fin, este sábado 28 de agosto de 2010, mi querido hijo se graduó. La misa fue en la iglesia de San Juan Bosco, en la colonia Altavista, llegamos antes a la Iglesia y con buen tiempo, hubo oportunidad de tomar fotos y alcanzar un buen lugar. La misa fue breve, el padre habló concreto y certero felicitando al grupo de graduandos e instándolos a entregar sus conocimientos al servicio del prójimo. (No imagino a quién más los habría de entregar... pero bueno... ese padre no hizo alarde de elocuencia). Más tarde, pasamos al salón Gran Plaza, que pertenece al Tío, Restaurant Casino, ubicado en Av. Eugenio Garza Sada y Luis Elizondo. Ahí, el grupo tocó animadamente muy buena música. La cena lució muy coqueta, crema de poro y papa, que no sé a qué sabrá el poro y pues la papa sí, pero estaba un poco acidita por lo que no la terminé, además hubo un platillo muy decorado con media pechuga rellena (uno nunca sabe de qué está rellena en los eventos, pero creo que era jamón en cuadritos o tocino, quién sabe), una guarnición de verduras un poquitín cruditas y un puré muy elegantemente servido con una dulla rizada y horneado para darle el toque doradito (aunque estaba muy compacto y había que partirlo en trocitos para poder comerlo), pero de sabor estuvo bien. Ah, y un tomatito cherry que hacía el contraste de color en un entorno pálido que era un encanto. Yo me comí tres, el mío, el de Tony y el de mi hija. Después de la cena, no se hizo esperar el ánimo alegre con el baile. Bailé con Tony, la canción de Franco de Vita que siempre me dedica... "Tú de qué vas", se llama, luego con Jaime Isaac, música más alegre, una de Selena y varias más hasta que me cansé y me devolvió a la mesa y luego saqué a Dany, que no quería bailar y más tarde, cuando mi hija lo sacó nuevamente, no quería dejar de bailar y bailó y bailó hasta que nos fuimos. Bebimos ricas piñas coladas (sin licor Tony y yo) y olvidaba mencionar el postre, que hubo de dos tipos, en un platito un como tipo musse de vainilla con duraznos y en otro como tres postrecines pequeñitos, un cuadrito de pastelillo de chocolate miniatura, un mini mini pay de queso con fresa y un cuadrito del mismo musse de vainilla con una cereza encima con un chopito de crema chantilly.
A media noche nos paramos todos a bailar, los cinco, y nos divertimos mucho brincando y sacudiendo fuertemente los globos largos y las guitarras y micrófonos inflables que repartieron los del grupo para animar más la fiesta. El Danito, lucía un sombrero de paja con tiras largas como de lanchero de acapulco.
Nos retiramos cansados y satisfechos casi a las dos de la madrugada. Fue una fiesta digna de la celebración. Agradezco a Dios y a mi querido hijo por permitirme vivir este hermoso sentimiento y este orgullo infinito de verlo realizado como Profesionista.
Jaime Isaac nos regaló a Tony y a mí una placa de agradecimiento por el apoyo brindado durante sus estudios, cosa que nos conmovió mucho y nos emocionó. Y ésta, llevaba la firma de Jaime Isaac, pero con el apellido de Tony, lo que le llegó al corazón a mi querido esposo. La placa dice a la letra:
Universidad Metropolitana de Monterrey
A mis queridos Padres:
Hoy que finalizo una etapa más en mi vida quiero expresarles mi agradecimiento por todo el esfuerzo que hicieron por mí. Por sus sabios consejos y el apoyo que siempre me brindaron. Gracias, un millón de veces por darme las herramientas para construir este sueño y más gracias aún por vivirlo conmigo alentándome, corrigiéndome, comprendiéndome y celebrando los triunfos a mi lado.
Gracias a ustedes hoy termino mi Carrera que representa para mí la mejor de las herencias.
...Y es que ver el orgullo reflejado en sus rostros siempre ha sido mi mayor motivación.
Por eso, este "pequeño logro" no podía ser para nadie más que para mis dos grandes pilares: ¡Ustedes!
Su hijo que los quiere.
Jaime Isaac Hdz. Galaviz
Contador Público y Auditor
Monterrey, N.L., agosto del 2010
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